Susana piernas largas Bangkok

las piernas de susana piernas largasSusana Piernas Largas Bangkok estira sus largas piernas y en un santiamén sale de Madrid y está en Bangkok.

Susana Piernas Largas Bangkok es su seudónimo, un alias, un nombre artístico. Muy artístico, es lo que piensa Susana Piernas Largas Bangkok cada vez que pronuncia su nombre tres veces seguidas, el tiempo justo que tarda en saltar de Madrid a Bangkok. Bangkok está muy lejos. Eso dicen. Pero para Susana Piernas Largas Bangok sobra decir que no. Piernas Largas…

Claro que a veces se demora un poco más de lo habitual porque no es rara la ocasión, especialmente en los últimos meses, en que Susana Piernas Largas Bangkok, de camino a Bangkok, se tropieza sin querer con un barco de bandera panameña repleto de enanos que tratan de llegar a Italia. Uuups, lo siento, dice Susana Piernas Largas Bangkok, pero, aún así, la nave se hunde soltando burbujitas graciosas que le cosquillean las rodillas redondas.

Y por algún lado se ve a una señora gorda y un joven muy, pero muy, torpe que se agarran a una tabla salvadora en medio del naufragio, mientras escupen un montón de agua salada plagada de conchitas, caballitos de mar y varios calamares distraídos. Son cosas que suelen suceder, le dicen a Susana Piernas Largas Bangkok, en Bangkok, para que no rompa a llorar por la suerte de esa pobre gente.

Porque Susana Piernas Largas Bangkok, podrá tener las piernas muy largas y trabajar en Bangkok, pero ante todo es una chica sentimental. An-te-to-do. Por eso es tan delicada al arrancar de sus muslos uno a uno los chicos que se agarran a ellas, también tratando de salvarse del naufragio, o cualquier otro estrago atribuido a esta chica. Los toma con las puntas de los dedos, los mira uno a uno, enseña sus dientes, se ríe.

Quisiera darle un besito a algunos, pero ¡Son tan pequeños y tan insignificantes!, Así que prefiere soltarlos, dejarlos caer y ver como los pobrecillos se estrellan contra lo primero que se les cruza en el camino. Por lo general, suele ser algún mamut despavorido, o un hipopótamo en patines y discman. Y, no en pocos casos, una estampida de hienas en tripi suele salir al encuentro de estos tristes y huérfanos vástagos que insisten en colgarse de los muslos de Susana Piernas Largas Bangkok.

Pero eso no tiene nada qué ver con la historia. Bueno, tiene un poco que ver, pero la cosa estaba en que Susana Piernas Largas Bangkok es su nombre artístico. Artístico para una artista de la talla de Susana Piernas Largas Bangkok, que salta todas las noches de jueves y viernes de Madrid a Bangkok para ser la artista que es, o al menos la que todos dicen que es porque personalmente no he estado jamás en Bangkok.

Pero las noticias vuelan pegadas en los labios de algún colgado a los muslos de Susana Piernas Largas Bangkok. Y eso es lo que dicen todos.

Susana Piernas Largas Bangkok sólo trabaja en las noches de Bangkok. Las calurosas noches de Bangkok; y húmedas y bulliciosas. Las noches de Bangkok abarrotadas de turistas de todo el mundo, y coches de todo el mundo que suben y bajan buscando un poco de diversión. Buscando lo que se ve y no se ve en los folletos de las agencias de viajes, en las promociones para turistas ocasionales.

Susana Piernas Largas Bangkok es una artista de la noche, y divierte a mucha gente con un espectáculo digno de aplausos dignos y dólares dignos que saltan a la pista de baile, a los bolsillos de los camareros, a los vasos de whisky escocés, vodka rusa y ginebra finlandesa.

Susana Piernas Largas Bangkok tiene un rotulador. Y con él hace su espectáculo. Escribe Welcome to Bangkok con su rotulador sin que nadie lo pueda ver; en medio de la noche tailandesa, mientras todos los turistas se derriten entre el calor y las interminables piernas de Susana Piernas Largas Bangkok.

Quienes lo han visto, dicen que es un espectáculo sin igual. El redoble de los tambores después de horas de suspenso y aprehensión. Ella con su rotulador contorsionándose sobre el palco, con un foco de luz que ilumina su rostro sonriente entre el humo del tabaco, del cigarrillo y del sudor nervioso de las personas que la ven por primera vez. Y luego el chachaáánnn, el clímax, cuando Susana Piernas Largas Bangkok aprieta los dientes, da un par de grititos de gata recién parida y enseña el rotulador al público.

El foco de luz cae sobre él y puede leerse en un impecable inglés, Welcome to Bangkok.

Asombro general y el murmullo que recorre la sala unos segundos antes de que todo estalle en aplausos y vítores para Susana Piernas Largas Bangkok que agradece como acostumbran a hacerlo los artistas de su talla.

Luego, Susana Piernas Largas Bangkok reparte algunos autógrafos entre los asistentes. Firma fotos de algún detalle de sus largas piernas y también estampa sus labios pintados de carmín sobre otras. Susana Piernas Largas Bangkok es muy famosa en la noche de Bangkok.

En la segunda parte del espectáculo, Susana Piernas Largas Bangkok deja el rotulador, con su Welcome to Bangkok, a un lado y saca de su bolso una cinta. Le dice al chico de las luces, efectos y otros asuntos musicales, que ponga la segunda canción. El chico, después de un breve lapso entre el rewind y el foward, presiona el botón de play, sube el volumen, apaga las luces, y deja que el humo artificial se apropie del lugar.

Se oye a Madonna, parece Madonna, pero no es Madonna. Es la cinta que Susana Piernas Largas Bangkok le ha pasado al chico de las luces, efectos y otros asuntos musicales. Es Papa don´t Preach retumbando de un lado a otro mientras los ojos del respetable público se deslizan, se pierden, se estrellan y se confunden en el vaivén de las piernas torneadas, bronceadas e infinitas de Susana Piernas Largas Bangkok.

Nadie se fija en lo pasado de moda que puede resultar un Papa don´t Preach en la noche de Bangkok así como en los labios brillantes de Susana Piernas Largas Bangkok. El espectáculo lo tienen sus piernas que suben y bajan, que se separan y se unen, que brillan untadas con cualquier aceite de cabaré. Susana Piernas Largas Bangkok finge cantar, se sabe la letra y usa un micrófono de mentiras.

Papa don´t preach. I´m in trouble deep. Papa don´t preach. I´ve been losing sleep. Aplausos y más aplausos. La música se desvanece con el I´m keeping my baby y Susana Piernas Largas Bangkok con la respiración agitada da por finalizado su espectáculo. Alguien del público le acerca un ramo con rosas de plástico compradas esa mañana en algún mercadillo de alguna callejuela perdida y sórdida de Bangkok. Susana Piernas Largas Bangkok recibe el ramo con emoción de reina de belleza. Deja caer unas lagrimitas de perlas de fondo del mar que ruedan por sus piernas y repican en el suelo.

Susana Piernas Largas Bangkok quiere ver el público de esa noche, pero el reflector del escenario le da directamente en los ojos y no le permite ver nada. Ella sonríe y agradece con la mano que no sostiene el ramo de rosas plásticas. Llora un poco más cuando el público ya desaparece sin pena ni gloria por la puerta de salida del cabaré. Es el momento en que en su cabeza se acomoda un Elvis gordo y feo cantando You are always on mi mind, you are always on my mind…give me one more chance to keep you satisfy…, una canción que la persigue aún cuando los aplausos han cesado y el local está solo y abandonado.

Susana Piernas Largas Bangok recoge su abrigo, guarda las rosas plásticas y con los dedos espanta a los pocos hombres que siguen colgando de sus piernas tratando de escalarlas, de llegar a donde nadie ha podido; el lugar que Susana Piernas Largas Bangkok guarda para alguien que supere sus piernas y una noche en Bangkok. Alguien que esté dispuesto a durar más que el ramo de rosas plásticas que se lleva a casa. Pero al final de esta noche no queda nadie salvo unos pocos marineros valientes, errantes y persistentes que le muerden los tobillos.

Mas Susana Piernas Largas Bangkok no está para bromas esta noche, y eso es lo que le dice a los chicos y los tira uno a uno sobre el wok recalcitrante de la madrugada tailandesa para que se frían junto a las verduras rojas de las esquinas de Bang – wok.

Susana Piernas Largas Bangkok regresa a su casa de Madrid en tres saltos más, tropezando de nuevo con otro barco que viaja rumbo a Italia. La misma señora gorda se agarra de otra tabla y maldice a Susana Piernas Largas Bangkok por su reiterada torpeza. Tenga cuidado por donde pasa esas piernas tan largas, vocifera la señora gorda y mojada, con evidente disgusto. Pero no bien termina la frase cuando ya Susana Piernas Largas Bangkok está en su casa de Madrid, preparándose un té de canela y tarareando una canción de un grupo cuyo nombre no logra recordar pero que habla de un chico que viste un jersey a rayas, en la playa, y todo lo que rime con ya, ya, ya.

Cuando no piensa en su espectáculo del rotulador y el micrófono de mentiras en la noche calurosa de Bangkok, Susana Piernas Largas Bangkok sueña con ese chico del jersey a rayas azules y rojas escalando sus piernas infinitas y durmiéndose en su boquita pintada de carmín. También sueña que le regala flores de verdad y le dice que la quiere sin que suene en la mitad de una canción tipo I love you babe. Sin el sabor a flores plástico y a pista de canción en micrófono de mentiras.

Susana Piernas Largas Bangkok suspira de ilusión con el último sorbo de té de canela atravesándole la garganta. Empieza a desvestirse lentamente y poco a poco va quitándose hasta su nombre artístico. Bangkok. Piernas Largas. Susana, es lo único que queda antes de irse a dormir, cansada de las noches en Bangkok sostenida sobre esas piernas tan largas.

No lejos de allí, en el mismo sentido de una luna en cuarto menguante, un chico que viste un jersey de rayas azules y rojas cultiva rosas rojas de plástico para Susana Piernas Largas Bangkok. Para entregárselas todas las noches de jueves y viernes en la calurosa Bangkok cuando el espectáculo se termina, cuando el foco de luz encandila la mirada de Susana Piernas Largas Bangkok y le impide ver al chico del jersey de rayas rojas y azules que la mira a los ojos y le susurra con aire de Elvis You are always on my mind, you are always on my mind….give me one more chance to keep you satisfy….. Y luego se pierde en la noche, se fríe en Bang- wok, mientras en sus sueños Susana Piernas Largas le mira a los ojos y le canta la misma canción acompañada por coro de marineros desesperanzados.

Porque el amor es así. Como una canción que terminamos tarareando sin saber muy bien por qué. Ni por quién.

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Archivado bajo cosecha, de la cosecha, life, Personal

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