Feliz cumpleaños señor Eco

Feliz cumpleaños señor EcoLo difícil de hablar de un señor como Umberto Eco, es hacerlo sin parecer esnob. O al menos, pretencioso y pseudointelectual. Y créanme, no es tarea fácil. Así que digamos que hablamos de un tal señor Eco, tan simpático él, que conocimos alguna vez y que precisamente alguien-en este caso yo- nos recuerda de su 75 cumpleaños (5 de enero). Y que para poner la cosa un poco más complicada, digamos que los verdaderos amigos del señor Eco nos invitan a decir algunas palabras en un brindis en su honor en una cena bastante discreta en algún pequeño ristorante de Bologna (Y esto ya suena bastante esnob y pretencioso, pero digamos que así es).

Así que, alzando un vasito de cristal medio lleno con un vino tinto de la casa hago el tlin, tlin de rigor y comienzo por decir que lo que me une al señor Eco, aparte de sus libros -a ratos bastante “densos”- son dos estúpidas anécdotas: la primera, en mi primer año de la universidad y tiene muy poco que ver con él. Me explico: el defecto más maravilloso de un estudiante universitario es su pedantería y su certeza de ser un intelectual iluminado que puede resolver el mundo en el intermedio de una cerveza y otra. En ese sentido también vagan sus conversaciones de cafeteria pseudointelectual.

Puestos en este contexto, imaginemos el escenario de universitarios recién llegados que inician una conversación absurda, llena de referencias bibliográficas vacías -pero que es la única forma de señalar tu territorio- y que en un momento dado se encamina hacia lo evidente:

– Pues a mi me gusta mucho Foucault, pero me cuesta un poco entender su concepto de poder o la figura del vigilante en un contexto social mediatizado. ¿Lo has leído?

– Si claro, por supuesto.

– ¿Qué has leído de Foucault?

– ¡El péndulo!

Sin duda, la anécdota podría acabar aquí, en medio de la carcajada de los pseudointelectuales, dándole su cuota de responsabilidad al señor Eco por hacer un título que parece enajenarlo como autor. Pero como es su cumpleaños, hagamosle el honor de adjudicarle la primera lección sobre el señor Eco: El péndulo de Foucault, no es de Foucault sino -¡sorpresa!- de Umberto Eco. (¡Y yo no era el protagonista de la anécdota!).

Mi segunda anécdota con el señor Eco es un poco más íntima y, por ende, ingenua. Quizás por eso la he dejado para quienes se han lanzado avezadamente a seguir leyendo lo que pudo terminar en el párrafo anterior.

Muchos años después de aquella tarde de cafeteria pseudointelectual de universidad suramericana, me encontraba en Bologna en un feliz intento de rescatar los dias perdidos del ingenuo estudiante. Un año sabático en forma de máster en la universidad de Bologna, y el silencioso (y aun así pretencioso) fetiche de saber que el señor Eco estaba allí mismo, enseñando en esa misma universidad y paseándose bajo los pórticos infinitos de esa ciudad pintada de rojo.El pendulo de Eco?

Un año entero esperando el fortuito encuentro. Talvez unicamente para darle las gracias. Y aunque un poco a medias, la espera se vio recompensada: lo vi una sola vez. La mañana de un sábado de verano y muy de lejos.

Fue en la Catedral de San Petronio de Bologna (nada más surrealista). Ahí estaba el señor Eco, de lejos pero ahí estaba, repitiendo un experimento que hace muchos siglos hizo otro gran señor llamado Galileo, precisamente sobre el péndulo que luego sería de Foucault y poco después sería la amargura de mi compañero de universidad.

Allí estaba el señor Eco, lo vi de lejos, con ese péndulo que parecía gigante, en un experimento increíble.

Infelizmente, en ese momento me olvidé del señor Eco y sólo pude concentrarme en la historia de mi compañero y su péndulo. Y de tanto reírme tuve que salirme de la catedral. Mala suerte. Cuando regresé ya el señor Eco se había ido. Y nunca más lo volví aver.

el libro de la discordiaPero bueno, al final la Historia dio la razón a los justos, y se rió una vez más de mi pobre compañero. En efecto, el péndulo no es de Foucault, ni de Galileo. Es del señor Eco – que lo hizo ir y venir en el espacio-tiempo de mi vida, oscilando siempre sobre la misma historia.

Por eso alzo mi copa y le deseo al señor Eco un feliz cumpleaños. Y gracias por todo.

E pur si muoveancora

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4 comentarios

Archivado bajo bologna, de la cosecha, Eco, internacional, life, people, Personal, politics

4 Respuestas a “Feliz cumpleaños señor Eco

  1. … y en que crees tu que creen los que no creen?…
    (me gustan tus letras… siempre)

  2. Excelente!!!
    Particularmente la primera anecdota, un clásico de la vida universitaria.

  3. Angélica,

    Primero, gracias por aterrizar por estas tierras y ojalá tu estancia en gozzermondo sea lo más agradable posible. Sobre la pregunta yo la verdad es que no sé que decirte, pues soy uno que cree en un montón de cosas. A veces hasta me sorprendo creyendo en lo que dice la tele o un periódico y hasta algunos blogs. Supongo también que lo de “creer” forma parte de esa cierta ingeunidad que no tiene porqué ser mala. Los niños creen en todo….a medida que crecen dejan de creer, o al menos creen que dejan de hacerlo. Pero está ahí, ¿no? Y espero que no te lo creas…

  4. Anónimo

    Gracias por todo es una gran acnedota para todas nos da entender lo mucho que debemos cuidar
    eres super………………………………………… y ojala nos siga enseñando lo que sabe para poder saber mejor las cosas.,…………..,.,,,,,,,,,…………

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